Los jefes karimoyón son los que lucen esta especie de casco o tocado, denominado atokot, en las ceremonias importantes.

El casco está hecho con pelo natural y barro o excremento de vaca, adornado con plumas de avestruz. Su uso es imprescindible en las fiestas importantes, como la Atwa, o fiesta de la alegría.
De origen nilocamita, los karimoyón son un pueblo pastor seminómada y guerrero. Entre sus tradiciones, aun persiste la idea de que Dios les hizo dueños del ganado, por lo que las emboscadas para robar vacas a otras tribus vecinas son justificadas “por derecho divino”.
Son unos 400.000 individuos y viven en el noroeste de Uganda, limitando con Sudán y Kenia, en la región de Karamoya, una zona de plantas espinosas, semiárida y donde escasea la lluvia.



MATERIALES
  • 1 globo
  • cola blanca
  • una broca
  • un barreño u otro recipiente pequeño
  • papel de periódico
  • tijeras
  • témperas, pinceles y plumas.

Elaboración

1. Mezcla en el barreño dos cucharadas soperas de cola blanca con un par de vasos de agua, remueve bien con una pequeña brocha para que la cola se disuelva bien. Trocea el papel de periódico en pedazos —de entre 6 y 10 cms. de largo— y échalos en la mezcla para que se empapen durante unos cinco minutos.

2. Hincha el globo hasta que tenga un tamaño algo mayor al de tu cabeza. Aplica con la brocha una fina capa de la mezcla sobre el globo y ve pegando los trozos de papel sobre su superficie, cubriendo bien la parte superior, hasta la mitad del globo.

3. Pega unas tres o cuatro capas de papel de periódico como mínimo, cuantas más capas pongas, más fuerte quedará el casco. Una vez cubierta la superficie necesaria deja que se seque bien.

4. Pincha el globo para separar la capa de papel ya completamente seca y dura, dibuja sobre ella la forma delantera y trasera del casco para luego recortarlo con las tijeras. Antes, asegúrate de que se adapta bien a tu cabeza.

5. Decóralo como más te guste con las témperas y coloca las plumas, estas pueden ir insertadas en pequeños agujeros que harás con la punta de unas tijeras.

6. Para que no te pinche, ni te moleste, dobla el extremo de las plumas que asomen por el interior del casco y pégalos con un poco de celo.