El adorno del cuerpo con pulseras, collares, gargantillas y tobilleras, elaboradas con abalorios o cuentas es algo muy común en muchos pueblos africanos. Aunque hoy en día se usan mayoritariamente de plástico, tradicionalmente se usaban todo tipo de materiales naturales: semillas, plumas, cuero de piel, fibras naturales...

Los abalorios de cristal llegaron al continente a partir del S. XV, importadas de Venecia, Bohemia, Amsterdam o Checoslovaquia, a cambio de la riqueza natural de África: esclavos, ébano, marfi l, aceite de palma... Al principio, dada su escasez, los abalorios eran una muestra de riqueza vinculada a la corte o a grupos de poder. El uso de abalorios de coral en el Reino de Benín, por ejemplo, era exclusividad del rey. Los abalorios de plástico se empezaron a introducir en el S. XX y su fácil elaboración y bajo costo contribuyeron a su extensión. Son numerosos los pueblos que usan los abalorios para confeccionar pulseras y collares, como los ndebele sudafricanos, los masai, samburu y turkana en Kenia. En África Occidental destacan hermosos taburetes y máscaras, decoradas con abalorios.



MATERIALES
  • 15 o 20 aceitunas verdes, negras o mezcladas
  • un cazo
  • agua y vinagre
  • papel de lija de grano medio
  • aguja de grosor medio o punzón
  • cuentas para collares o pulseras
  • hilo de nailon elástico.

Elaboración

1. Primero elige un puñado de aceitunas, de las que más te gusten, y disfrútalas. Son un alimento muy energético y saludable. Si quieres que la pulsera sea de dos tonos escoge aceitunas negras y verdes. Necesitarás entre 12 y 20 huesos.

2. Para limpiar los huesos, ponlos a cocer en un cazo con agua y un poco de vinagre. Después tendrás que frotarlos con fuerza para quitarles cualquier resto y déjalos secar bien, preferiblemente al sol.

3. Una vez limpios y secos coloca el trozo de lija sobre una superfi cieplana y, sujetando los huesos firmemente con los dedos y con cuidado para no dañarte, lija ambos extremos hasta dejarlos bien achatados.

4. Haz los agujeros enfrentados con una aguja fuerte o un punzón en la zona lijada. Si no quedan lo suficientemente gruesos como para que entre el hilo a través de ellos, tendrás que ensancharlos con la punta de una tijera.

5. Corta un trozo de hilo elástico algo más largo que la medida de tu muñeca, para que puedas anudarlo después. Ve ensartando los huesos intercalándolos con las cuentas, como más te guste, hasta llegar a la longitud que mejor se adapte a tu muñeca.

6. Por último anuda los dos extremos del hilo con un triple nudo, para que aguante bien al ponértela y quitártela. Corta el hilo sobrante.