Cinco claves para vivir los campamentos... ¡a tope!

Somos misioneros cuando caminamos al lado de Jesús, que nos invita a servir a los demás con alegría. Los campamentos son también una oportunidad para vivir la misión.

Ha llegado el verano. Seguro que muchos de vosotros os animaréis a participar en algún campamento que organizan parroquias, colegios o asociaciones de tiempo libre. También los Aguiluchos nos vamos de campamento. Es un tiempo para cambiar de aire, descansar del cole y vivir una nueva experiencia. Tal vez ya has participado en alguno, y por eso, sabrás que es muy importante que vayas con un espíritu abierto, con ganas de compartir y dejándote sorprender por todo lo que los monitores han preparado para ti.

Te proponemos cinco claves para poder disfrutar a tope y sacar el máximo partido a estos días.

1 Encuentro con la naturaleza

Muchos de nosotros vivimos en ciudades con muchos coches, humo, asfalto y ruidos. En los campamentos tenemos la oportunidad de pasar unos días en contacto con la naturaleza y descubrir toda su riqueza. Aprovecha ese tiempo para respirar el aire limpio del campo y explora una forma de vivir más sencilla. Nos daremos cuenta de que somos excesivamente dependientes de la tecnología: móviles, vídeoconsolas, tabletas, ordenadores... Déjalos de lado por un tiempo y admira lo que tienes a tu alrededor. ¿Has descubierto lo maravilloso que es un cielo lleno de estrellas? También tendremos la oportunidad de hacer un montón de juegos al aire libre.

2 Encuentro con nuevas personas

En los campamentos conoceremos niños y niñas. Siempre es una suerte poder descubrir personas nuevas con las que compartir unos días. Es posible que vayamos con algunos amigos, por eso, debemos tener cuidado para no hacer un grupo cerrado y conseguir que todos se sientan a gusto. Así que vamos a estar atentos para que nadie se sienta solo y todos podamos participar de las actividades. Además es una forma de crecer en amistad con nuestros colegas. Descubrimos mejor a la persona que tenemos al lado a través de las experiencias que vivimos juntos. Se nos pueden presentar problemas o dificultades que normalmente no tenemos en nuestro día a día


1 Encuentro con la naturaleza
2 Encuentro con nuevas personas
3 Encuentro con la disponibilidad
4 Encuentro con uno mismo
5 Encuentro con Dios


3 Encuentro con la disponibilidad

En los campamentos vivimos en lugares que nos exigen un esfuerzo extra para organizarnos. A lo mejor tenemos que dormir en el suelo en una esterilla. Hay mosquitos molestos que buscan cualquier descuido para darnos un picotazo. Somos conscientes de que nos necesitamos unos a otros para poder superar los obstáculos que se nos presentan. Tendremos que echar una mano en la limpieza o fregar los platos. O tal vez, en una caminata, cuando estemos cansados y con sed, alguien nos pida beber de nuestra cantimplora. Se nos presentan múltiples oportunidades de echar una mano al que está cansado. Esto es algo muy importante que aprenderemos: podemos ayudar y también ser ayudados.

4 Encuentro con uno mismo

Aunque pueda resultar extraño, los campamentos son también una forma de descubrirse a sí mismo para conocernos más. En nuestra casa y el cole nos movemos como pez en el agua, son espacios seguros que nos ofrecen seguridad. Pero cuando nos adentramos en lugares nuevos, con gente que no conocemos y donde tenemos que realizar tareas nuevas, entonces la cosa cambia. Nos adentramos en una zona que nos exige estar abiertos. Tal vez nos encontramos con miedos de los que no éramos conscientes, o al contrario, que tenemos el valor para hacer cosas que pensábamos que no éramos capaces.

5 Encuentro con Dios

Finalmente un campamento es también un lugar de encuentro con Dios. Aquí recogemos las cuatro claves que hemos mencionado arriba. Porque ahí está Él en cada una de ellas. Encontrándonos con la naturaleza palpamos la obra creadora de Dios, que nos pide un compromiso para cuidar el mundo que nos ha dejado. También, el encuentro con personas nuevas es un regalo para descubrir la presencia de Jesús en cada uno de ellos. No podemos quedarnos en un simple convivir pasando unos días juntos, sino que estamos llamados a ayudarnos mutuamente para hacer de esos días un tiempo que recordemos con agrado. En el encuentro con uno mismo, Dios se manifiesta de una manera muy particular. Él camina con nosotros y nos da la fuerza para vivir su Palabra. Los momentos de oración del campamento son un lugar muy importante donde compartimos nuestra fe y nos abrimos de corazón a la alegría que brota del Evangelio.