Laudato si’: cuidar la Tierra también es nuestra misión

El Papa Francisco nos ha sorprendido este verano con la encíclica Laudato si´ que trata sobre el cuidado de la tierra, nuestra casa común. Es una invitación a reflexionar sobre los daños causados al planeta y a la humanidad. El Papa nos invita a tratar a todo lo creado con ternura.

Laudato si’ es un documento muy misionero. El Papa pone de manifiesto la relación que existe entre el daño a la naturaleza y la pobreza que sufren tantas personas. Con frecuencia los intereses económicos se ponen por encima del bien común, y como resultado se destruyen amplias masas forestales, se contaminan el aire y el agua y se crean condiciones de hacinamiento en las periferias de las grandes ciudades. Cada vez ponemos más énfasis en la tecnología y nos olvidamos de que lo más importante son las personas. Dividido en seis capítulos, os ofrecemos algunas de las frases claves del mensaje del Papa a toda la humanidad.

1: Lo que está pasando en nuestra casa

• La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras (nº 20).
• La pobreza del agua social se da especialmente en África, donde grandes sectores de la población no acceden al agua potable segura, o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos (nº 28).
• Las exportaciones de algunas materias primas para satisfacer los mercados en el Norte industrializado han producido daños locales, como la contaminación con mercurio en la minería del oro o con dióxido de azufre en la del cobre (nº 51).

2: El Evangelio de la creación

• Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios (nº 84).
• Cuando recorría cada rincón de su tierra se detenía a contemplar la hermosura sembrada por su Padre, e invitaba a sus discípulos a reconocer en las cosas un mensaje divino (nº 97).


El Papa pone de manifiesto la relación que existe entre el daño a la naturaleza y la pobreza que sufren tantas personas.


3: Raíz humana de la crisis ecológica

• El hecho es que el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia (nº 105).
• Cuando en el ser humano se daña la capacidad de contemplar y de respetar, se crean las condiciones para que el sentido del trabajo se desfigure (nº 127).

4: Una ecología integral

• Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales (nº 139).
• Nos esforzamos para adaptarnos al medio y, cuando un ambiente es desordenado, caótico o cargado de contaminación visual y acústica, el exceso de estímulos nos desafía a intentar configurar una identidad integrada y feliz (nº 147).
• ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? (nº 160).

5: Algunas líneas de acción

• Que las soluciones se propongan desde una perspectiva global y no solo en defensa de los intereses de algunos países (nº 164).
• Las cuestiones relacionadas con el ambiente y con el desarrollo económico ya no se pueden plantear solo desde las diferencias entre los países, sino que requieren prestar atención a las políticas nacionales y locales (no. 176).

6: Educación y espiritualidad ecológica

• Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios (nº 203).
• Cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos, [...] Cristo ha asumido en sí este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada ser, rodeándolo con su cariño y penetrándolo con su luz (nº 221).

La situación de nuestra Tierra no puede dejarnos indiferentes. Nuestras acciones tienen consecuencias para todos. Son muchos los que sufren, en forma de pobreza, el derroche de unos pocos. Por eso el Papa nos invita a ser críticos con nuestra forma de vida y tener el valor de cambiar hábitos que repercuten directamente en nuestro planeta