Cine de animación en África (I)

Los hermanos Frenkel en Egipto, o el autodidacta Alassane en Níger sentaron las bases del cine de animación en el continente africano. Comenzamos hoy una breve historia de este apasionante arte. ¡Acción!

Aunque no os lo creáis, Mickey Mouse y los traviesos Tom y Jerry tuvieron mucho que ver en la aparición de las primeras películas animadas en África. Como ya sabéis, en esta sección tratamos de dar espacio a realidades culturales que normalmente tienen poca cabida en los medios de comunicación generalistas. Y qué mejor que iniciar una serie sobre el cine de animación en el continente. La historia comienza hace más de 75 años, aunque ha habido, de momento, pocos estudiosos que hayan tratado de poner en orden cronológico e histórico los acontecimientos, como el egipcio Mohamed Ghazala. Y es allí, en la tierra de los faraones, donde comienza hoy nuestra sección de Hola África. Imaginaros el Egipto de 1930. El Cairo era la capital más grande del continente africano. Un puerto bullicioso. Comerciantes llegados de todas partes de Asia y Europa. Decenas de lenguas. Y muchas salas de cine.

Es en este contexto donde los hermanos David y Shlomo Frenkel quedaron hechizados al ver en la pantalla por primera vez a Mickey Mouse. El ratón más famoso del mundo serviría de fuente de inspiración para que los Frenkel desarrollaran su propio personaje de animación: el héroe Mish Mish-Effendi apareció por primera vez en la película Fayda Mafich. Así que el debut oficial fue en El Cairo, el 8 de febrero de 1936, hace 80 años. Mish Mish-Effendi era un personaje egipcio corriente y su amada, Baheya, una bailarina de la danza del vientre.


La historia comienza hace más de 75 años, aunque ha habido, de momento, pocos estudiosos que hayan tratado de poner en orden cronológico e histórico los acontecimientos...


Estos dibujantes africanos se convirtieron rápidamente en baluartes de la identidad nacional del país. De hecho, en 1937 recibieron una orden oficial del Ministerio de Agricultura para que Mish Mish apareciera en películas didácticas cuyo principal objetivo era enseñar cómo erradicar las plagas de algodón. En 1939, el Ministerio de Guerra les encargó realizar una película patriótica sobre las virtudes del Ejército.

Pero no sería hasta los años 60 cuando este nuevo sector adquiriría un peso notable en Egipto. El precursor, Ali Muhib, considerado como el padrino de los animadores egipcios, abrió un departamento de animación en la televisión nacional dando una continuidad a la labor pionera de los hermanos Frenkel, y consolidando Egipto como la principal industria de la animación de África y del mundo árabe por aquel entonces.

Pero si tenemos que hablar del padre de la animación africana, entonces hay que viajar hasta Níger, donde Moustapha Alassane en 1963, realizaría la película La mort du Gandji. Alassane desarrolló con maestría la técnica del stop-motion con muñecos animados simples. Recrearse en los trabajos de este mago del celuloide es un himno a la creación artística; Alassane fue un adolescente inquieto y curioso que construyó su propia linterna mágica y luchó toda su vida por su arte en condiciones extremadamente difíciles y con muy pocos medios. Entre sus trabajos se encuentra un clásico del cine de animación al sur del Sahara: Bon voyage sim (1966). Pero el mes que viene os contaremos más.

Por Sebastián Ruiz-Cabrera