Los Cuentos Tinga Tinga

Una serie animada combina los cuentos tradicionales con las pinturas Tingatinga en la que los protagonistas son los animales africanos.

Si algo estamos aprendiendo en Hola África es que muchas de las tradiciones que tienen lugar en el continente se adaptan a los nuevos tiempos y que, muchas de ellas, se exportan rumbo a medio mundo. Vimos algunos ejemplos con los videojuegos o con los bailes que marcan tendencias en las principales ciudades africanas y europeas. Este mes os presentamos una propuesta que seguro que os encantará: los cuentos Tinga Tinga, ideales para el verano.

Viajamos hasta el corazón del continente, a un país conocido como “la pequeña África” por albergar todos los ecosistemas, desde la playa y las montañas pasando por la selva y el desierto. ¿Ya sabéis cuál es? ¡Muy bien! Nos encontramos en Camerún y Olivier Madiba, al que siempre le habían gustado los videojuegos pensó: “¿Por qué no crear una empresa para darle vida a las historias que me contaban mis abuelos?” Y así fue como, con mucho trabajo y esfuerzo, este joven camerunés ha logrado constituir la primera compañía de videojuegos en la región, inspirados en África y en sus miles de tradiciones.

Están pensados para niños de entre 3 y 6 años (aunque algunos padres y madres se hayan vuelto seguidores también) y combinan dos elementos cautivadores: por una parte, los cuentos populares africanos y, por otro lado, el arte Tingatinga de Tanzania que creció a partir de la obra de Eduard Saidi Tingatinga hace más de 40 años. Hoy ya son más de 700 artistas los que continúan la obra del pintor tanzano. ¿Y cuál es el resultado? Un mundo fantástico de colores y personajes que no son otros que los animales de todo el continente. Un planeta donde se puede volar demasiado cerca del sol, saltar de las nubes, convocar tormentas musicales o cantar y bailar encima de un arcoiris. Aquí algunos protagonistas y sus historias:

También en países como Sudáfrica, Nigeria, Kenia, Ghana o Marruecos están desarrollando personajes, historias y desenlaces con inspiración africana con un objetivo fundamental: enfocar la imagen que se tiene del continente. África tiene un crisol vibrante de culturas, sin embargo, rara vez aparece en los videojuegos internacionales más allá de la representación negativa en los zombies negros de Resident Evil 5 o los “salvajes” africanos de Far Cry 2.


Un mundo fantástico de colores y personajes que no son otros que los animales de todo el continente, donde se puede volar demasiado cerca del sol, saltar de las nubes, convocar tormentas musicales...


¿Por qué el hipopótamo no tiene pelos?
Cuentan que el hipopótamo quería chapotear en el agua pero era algo permitido solo para los peces. Sin embargo, un día, una chispa hizo arder su cola peluda. Corrió al agua para salvarse y desde entonces, aunque perdió todo su pelo, consiguió permanecer en las aguas frescas.

El mono no siempre estuvo colgado de los árboles
El mono solía jugar en el suelo pero cuando las grandes lluvias llegaron a Tinga Tinga, necesitaba subir al árbol del mango. Como era demasiado alto, el mono le pidió ayuda al cocodrilo prometiéndole que a cambio le daría su propio corazón. Pero le mintió dándole un jugoso fruto rojo. El cocodrilo estaba furioso al descubrir que había sido engañado y a partir de ese día el mono continúa de rama en rama, bien lejos de las mandíbulas del cocodrilo.

Hubo un tiempo en el que el león perdió su rugido
El cocodrilo estaba mordiendo a todos los animales pero el león no podía hacer nada para evitarlo porque rugido no tenía ningún poder disuasorio. Un día le advirtieron que para recuperar toda su fuerza necesitaba adentrarse en la cueva misteriosa. Cuando llegó y gritó con todas sus fuerzas, su propio eco le penetró devolviéndole su furia. A partir de ese día, el león siempre ruge con orgullo mostrándole a todos que es el verdadero Rey de Tinga Tinga.

¿Por qué el caparazón de la tortuga tiene tantas grietas?
La tortuga convenció a los pájaros de Tinga Tinga para que le hicieran unas hermosas alas para volar. Pero lo que quería en realidad era comerse a sus amigos. Cuando los pájaros se enteraron, le cortaron la tortuga cayó desde cielo rompiéndose mil pedazos su brillante caparazón. Y desde entonces, la tortuga nunca volvió a ser la misma.

Por Sebastián Ruiz-Cabrera