Signos de vocación misionera

¿Tengo vocación misionera? ¿Cómo lo puedo saber? Voy a intentar en estas breves líneas responder a estas preguntas...

¿Tengo vocación misionera? ¿Cómo lo puedo saber? Voy a intentar en estas breves líneas responder a estas preguntas que todos los que tenemos vocación misionera nos planteamos una vez en nuestra vida.

La vocación es una llamada de Dios y una respuesta de la persona a esta llamada. Si falla uno de los dos elementos la vocación no se realiza. En todo el proceso de descubrimiento vocacional no existe ni una evidencia ni una claridad matemática, pero sí que se perciben unas señales para que el chico o la chica se pongan en marcha en lo que se llama discernimiento vocacional. La vocación misionera es un don de Dios, un regalo de Dios y no un plan que uno se monta para sí mismo. El punto de partida es una experiencia del amor de Dios que tiene con cada persona. Por todo ello, reconocemos que Dios nos llama a ser misioneros si:

* Siento atracción por ser o vivir como alguna persona que conozco (misionero, misionera, sacerdote, religioso); a sentir un gusto por ese trabajo, por esa forma de vivir y todo ello me lleva a decir: “Me siento identifi cado con esto…”
* Lo que siento dentro de mí permanece de forma duradera y en cierto modo inquietante, en el sentido de que no se apaga con el paso del tiempo.
* Me da paz interior. Me impulsa a actuar pero no me da miedo. Siento que poco a poco mis recelos, miedos y dudas, lejos de aumentar, van desapareciendo.
* Encuentro mucha libertad interior, no me siento obligado, ni a la fuerza, a seguir este camino. Lo hago muy a gusto.
* Tengo motivaciones válidas, lo que no quiere decir que todas sean auténticas. Puede suceder que con el paso del tiempo habrá que purificar algunas para que estas no sean equivocadas.


En todo el proceso de descubrimiento vocacional no existe ni una evidencia ni una claridad matemática...


* Un signo negativo es que no haya ningún tipo de “escapismo” de la realidad.
* Me preocupan y me entristecen las situaciones de pobreza, de injusticia, las guerras y el paulatino deterioro de la naturaleza. También si siento que es importante en la vida dar testimonio de solidaridad y compromiso.
* Trabajo con gusto en la parroquia, en el grupo misionero del colegio, colaboro activamente en Cáritas, Manos Unidas, o soy monitor de grupos misioneros y en estos trabajos me siento feliz y realizado.
* Cada vez que tengo un tiempo para rezar, me llena de satisfacción, me da alegría y me ayuda a continuar con lo que estoy haciendo con la ayuda de Jesús.
* Por encima de todo, el signo más claro que tendré a mi alrededor será el de sentir a Jesús cerca de mi vida, y con el cual estoy estableciendo unas relaciones de amor y amistad jamás imaginadas.

HPero sobre todo, sea cual sea la decisión final, no la retrases, sé concreto, porque las personas son concretas y las necesidades son muy reales. Estos son algunos, solo algunos, de los signos que pueden acompañar a una vocación misionera. Por encima de todo reza a Jesús y pídele que te haga ver claro si tienes vocación, repitiendo quizá las palabras del joven Samuel en la Biblia: “Habla Señor que tu siervo escucha”.

Tampoco olvides de que esta es una aventura maravillosa y vale la pena que la compartas con alguien que te pueda ayudar; búscate a una persona de confianza que te apoye y acompañe en este camino y pueda confirmar que los signos presentes en ti son, o no son, signos de una vocación misionera.