El baobab

Es el árbol más corpulento del mundo. Sólo hay hojas en sus ramas de cuatro a seis meses al año, que brotan en la época de las lluvias. Su tronco, como una auténtica esponja, almacena cantidades inmensas de agua. Solitario, su silueta extraña se destaca como una sorprendente figura en las vastas extensiones de la sabana y las zonas semidesérticas. La mayor parte del tiempo está sin hojas, aplanado, tendiendo sus ramas cortas y tortuosas hacia el cielo. Las raíces tienen grandes dimensiones, que muchas veces están a flor de tierra, como si quisieran surgir a la superficie. Su altura no es muy elevada —de 10 a 15 metros—, pero su talla es impresionante. Puede llegar a medir ocho metros de diámetro y 24 de circunferencia.

Características


La corteza es muy lisa, de un bello color gris ceniza y algunas veces rojizo. La vitalidad de estos árboles es muy notable. Incluso cuando el interior del tronco ha sido quemado, continúa creciendo. En algunas ocasiones los huecos del tronco sirven de vivienda, almacén o incluso refugio de animales. Crecen sobre todo en suelos arenosos y calcáreos. Son muy resistentes a la sequía y a los fuertes vientos. Es un árbol que puede llegar a almacenar 120.000 litros de agua y alcanzar los 3.000 años de edad.

Hojas y flores


Las hojas del baobab son compuestas. Tienen de cinco a nueve foliolos de unos 20 centímetros de largo. No aparecen más que en la estación de las lluvias. Se encuentran al final de las ramas o también a nivel del tronco.
Sus flores, dotadas de más de 2.000 estambres, son polinizadas por los murciélagos. Son blancas, con cinco pétalos redondeados, de 10 a 15 centímetros de largo, en pedúnculos colgantes de 20 a 90 centímetros de largo. Parecen magnolias o nenúfares, que sólo se abren por la noche, por eso el único animal que puede polinizarlas es el murciélago noctámbulo. La flor polinizada se desarrolla y genera un fruto comestible, suspendido por un largo pedúnculo, el llamado “pan de mono”, rico en vitaminas B1 y C.

Frutos


Similares a un pepino colgado de las ramas –40 centímetros de largo y 20 de ancho–, con una cáscara dura y leñosa, numerosos granos en su interior y una pulpa fibrosa y arenosa, ligeramenre ácida, rica en vitamina C y muy agradable al gusto.

Especies


Existen ocho especies, seis de las cuales se encuentran en Madagascar. La más típica es la Adansonia grandidieri, considerada la especie más bonita. Tiene la corteza de color gris rojizo y puede alcanzar los 24 metros de altura y el tronco cilíndrico unos cuatro de diámetro. Sus flores son blancas y con el tiempo se vuelven amarillas. El fruto es redondo. Hay una especie en Australia, la más pequeña, de unos 10 metros de altura.

Aplicaciones


Practicamente se aprovechan todas las partes del baobab. De las semillas se saca aceite y sirven para fabricar esmaltes. Las hojas, cuando están verdes, se comen cocidas o en sopa. Secas se pueden tomar como medicina para la anemia, diarreas, disentería, asma, etcétera. Con la corteza, una vez triturada, se hacen cuerdas y esterillas. El fruto es mezclado con leche y las madres se lo dan a sus bebés porque es bueno contra la disentería y aplaca todo tipo de inflamaciones. La pulpa, ya en polvo, se mezcla con agua y se obtiene un zumo que tiene proteínas, hierro y calcio.

Mitos y leyendas


Según la tradición africana, el baobab es “un árbol plantado al revés”. Cuando Dios creó el mundo, lo arrojó fuera de su jardín, desde donde se precipitó sobre la tierra, hundiendo sus hojas en el suelo y las raíces al aire. Otra leyenda hace referencia a que un león devorará a cualquier persona que se atreva a arrancar una flor de sus ramas.