Entre "mangueras"

Están muy contentas porque las hermanas les han dicho que hoy tendrán visitas de Aguiluchos, que los periodistas les harán fotos y que podrán contarles lo que hacen en el lar

No se trata de hablar hoy sobre bomberos y mangueras. Tampoco vamos a apagar un fuego. Te lo explico un poco más adelante.

Acabamos de visitar una hermosa playa en la ciudad de Nacala (Mozambique). Es una playa paradisíaca, palmeras, arena blanca y algunas casas de madera muy rudimentaria para los habitantes de aquella zona. Nos adentramos hacia el interior, la vegetación cambia y de la frondosidad de las orillas del mar pasamos a una zona de baobabs y mangos. La carretera no está asfaltada y nos cruzamos con pequeños poblados con casas que tienen el techo con hojas de palmera.

De repente vemos un cartelito que pone Centro Pastoral de Muería. Entramos y nos encontramos un gran recinto con diferentes edifi cios: la iglesia, el centro de pastoral, la casa de las hermanas, la casa del sacerdote y, en una zona con unos grandes árboles llenos de mangos, está el hogar donde residen 50 niñas que, debido a sus dificultades familiares, están acogidas en la Misión de Muería. Una comunidad de las Pequeñas Hermanas de María las acogen, las cuidan y les ofrecen el cariño suficiente para que puedan crecer bien y seguir sus estudios en las escuelas cercanas.

Ahora comprenderás el título. Mangueras es como los mozambiqueños denominan las zonas con abundantes árboles de mango.

A las chicas de la misión de Muería no hace falta que les pongan fruta en el plato. Salen al patio y cogen un mango, tantos como quieran.


Las niñas aplauden, cantan, bailan y muestran una gran alegría.


Ciertamente que no están en esta misión por la abundancia de mangos, porque posiblemente en sus casas también debe haber. Están aquí porque tienen mayores posibilidades para estudiar, poder vivir y crecer como es debido. Pero, ¿quién las cuida?, ¿quién se encarga de ellas? Al lado del lar (hogar en portugués) está la casa donde vive la comunidad de las Pequeñas Hermanas de María: Marcela Monroy de Guatemala, Ana Lisa Miano de Filipinas y Maura Valle de Nicaragua. Una comunidad internacional fundada por el misionero comboniano italiano, P. Antonio Piacentini y que hoy esta extendida por todo el mundo.

Entramos en el lar de las niñas, que tienen entre 11 y 15 años y hay un bullicio espectacular. Están muy contentas porque las hermanas les han dicho que hoy tendrán visitas de Aguiluchos, que los periodistas les harán fotos y que podrán contarles lo que hacen en el lar. Nos esperan debajo de un gran mango, en medio de la manguera del patio. Aplauden, cantan, bailan y muestran una gran alegría. Ciertamente no es común que tengan visitas que vengan de tan lejos. No tenemos problemas para hacer fotografías ya que son todas súperfotogénicas.

Las hermanas además del lar tienen un centro nutricional, especialmente para las madres. Mientras estamos allí, llega una madre con dos niños gemelos. Viene a pedir alimentos. La hermana Ana Lisa nos dice que los gemelos están un poco desnutridos y con mucha atención les prepara una bolsa con alimentos extras para que esta joven madre pueda alimentar mejor a sus hijos.

Los cantos de las niñas siguen y cada vez con más intensidad. De repente se callan cuando les comunicamos que nos tenemos que marchar. Después de enseñarnos el hogar por dentro con sus habitaciones, comedor y dormitorios, nos vamos otra vez a la manguera y rezamos juntos con mucho respeto.

Para finalizar nos cantan otro canto de despedida. ¡Qué bien que hemos estado en la manguera!