Dos obispos en peligro

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Este mes nos vamos al corazón del continente africano; en concreto a la República Centroafricana, una nación más grande en extensión que España, cuya capital es Bangui.
A más de setecientos kilómetros de la capital hay una ciudad que se llama Bangassou, que tiene dos obispos y los dos son precisamente españoles.

Se trata del obispo Juan José Aguirre Muñoz, natural de Córdoba y del obispo Jesús Ruiz Molina, natural de La Cueva de Roa (Burgos), ambos misioneros combonianos. Este último fue consagrado obispo para esta diócesis de Bangassou el pasado 12 de noviembre.

La zona donde viven es altamente peligrosa ya que hay muchos grupos armados, entre ellos los denominados Seleka y los anti–Balaka. Centroáfrica no tiene un ejército ni una policía regular por lo que estos grupos armados son los dueños y señores que con las armas imponen su ley y hacen sufrir a la población. El caso es que en Bangassou hay tropas de Naciones Unidas, pero su capacidad para imponer orden y paz es casi nula.

Pero vayamos al papel que tienen nuestros dos amigos obispos españoles. La población de origen musulmán está siendo perseguida por los anti–Balaka, que los quieren matar. Dicha población, al no tener un lugar para refugiarse y protegerse, sobre todo mujeres, ancianos y niños, pidieron ocupar las instalaciones que tiene la iglesia católica en dicha capital. En pocos días, tanto el seminario de la diócesis, como la catedral, la casa y oficinas de los obispos de Bangassou fueron ocupados por cerca de dos mil musulmanes, que se cobijaron allí para no ser asesinados por los anti–Balaka. El caso es que ya ha pasado cerca de un año y todavía siguen ocupando todas las dependencias de la iglesia católica.

Como resultado de esta invasión pacífica, los obispos han tenido que mandar a sus casas a los seminaristas; los domingos no pueden celebrar la Eucaristía en la catedral de Bangassou y la casa de los obispos está prácticamente ocupada por la gente que tiene miedo a salir de allí porque saben que les matarán.

«De noche nos despiertan los disparos, no podemos dormir y casi cada noche entran a robar ante la pasividad de las tropas de Naciones Unidas. ¿Qué podemos hacer?»

Es una situación ciertamente complicada ya que esto no se puede eternizar para siempre. Me decía el obispo Jesús Ruiz: «De noche nos despiertan los disparos, no podemos dormir y casi cada noche entran a robar ante la pasividad de las tropas de Naciones Unidas. ¿Qué podemos hacer?» La verdad que es muy difícil dar una respuesta. Es muy complicado invitar a vivir en paz, cuando todo es guerra, disparos y tensión. El obispo Juan José Aguirre junto con varios de sus sacerdotes, en alguna ocasión ha tenido que hacer de escudo humano para proteger a la población civil.

Los dos obispos no están solos. Tienen un pequeño grupo de sacerdotes jóvenes centroafricanos que aun sabiendo que la situación que se vive allí es difícil, no han dudado en aceptar ser ordenados sacerdotes para poder ayudar, acompañar y asistir pastoralmente al grupo de cristianos que sobreviven en esta situación de guerra. Estos jóvenes sacerdotes son un apoyo fundamental para los obispos Juan José y Jesús que cuentan con ellos para poder atender otras misiones que están a más de cien kilómetros de la ciudad de Bangassou. Pero si el seminario de momento está cerrado porque está ocupado por los casi dos mil musulmanes, que están allí refugiados, ¿cómo se pueden seguir formando y preparando los futuros sacerdotes centroafricanos de Bangassou? Después de todo este relato es más fácil comprender porqué el título de este artículo es: «Dos obispos en peligro».

¡Ah! son obispos porque son buenos pastores y el buen pastor, como Jesús, nunca abandona a sus ovejas.