Teatrillo de Fábula: La jirafa presumida

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Moraleja:
La vanidad y la falta de humildad no ayudan a conseguir el respeto de los demás.

Hace mucho tiempo, gracias a su largo cuello y su altura, la jirafa era la reina de la fauna africana. Orgullosa, pasaba el tiempo elogiándose a sí misma en voz alta, perturbando la paz del resto de animales. Un día el leopardo le dijo: –¿Ah, sí? ¡dime una! –contestó la jirafa.
–Pues correr tan veloz como yo –dijo el leopardo.
–¡Pronto lo veremos, gato con lunares! ¡Haremos una carrera!
Los animales les siguieron como espectadores. La competición comenzó muy igualada, pero el leopardo ganó terreno y fue por delante hasta que chocó con un árbol y cayó al suelo. Tras su victoria, la jirafa se volvió aun más vanidosa. Días después, un astuto mono tramó un plan, impregnó con goma de caucho las hojas de los árboles y esperó a que la presumida reina comenzase a comérselas. Según las tragaba se le pegaban en la garganta.
Se bebió casi todo el agua del lago, tosió, escupió, pero no había forma de despegarlas. Al abrir la boca para pedir ayuda, descubrió que no podía hablar.
Todos le dieron las gracias al mono por silenciar a la presuntuosa jirafa.
Mientras, ella recorría la sabana mascullando palabras entre las copas de los árboles. Por fin reconoció su vanidad, como pudo pidió perdón y los animales le ayudaron a sacar las hojas de su garganta.
Desde entonces la jirafa respetó y apreció a todos los animales igual que estos hacían con ella.

* Descárgate AQUÍ el recortable de Aguiluchos "La jirafa presumida".