¿Dónde trabaja un misionero?

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En principio un misionero puede trabajar en cualquier parte del mundo.
Sí, sí, lo que has leído, porque el mundo entero es su casa y en todos los sitios puede ejercer su trabajo como misionero. Pero esto habrá que matizarlo un poco...
Allá vamos.

1- El misionero trabaja donde le llaman

Es decir, no se presenta a trabajar en un lugar concreto por su cuenta y riesgo. Los misioneros y las misioneras pertenecen a diferentes organizaciones que son los que en diálogo con ellos los envían a determinadas partes del mundo para hacer un trabajo concreto. Pongamos dos ejemplos: si una misionera es enfermera, lo lógico es que trabaje en un hospital o dispensario. Si un misionero es sacerdote probablemente trabajará en una misión haciendo un trabajo pastoral en una parroquia. Lo que sí es cierto es que cada uno debe trabajar donde mejor se sienta, donde más preparado esté y donde haya una necesidad concreta.

2- Trabaja siempre en grupo, en comunidad o en equipo; nunca solo

Cuando uno está lejos de su casa, agradece mucho la buena compañía y el trabajo en equipo. El mismo Jesús instituyó a un grupo de 12 apóstoles para que fueran por toda la geografía que estaba a su alcance y anunciaran el Reino de Dios. Normalmente los misioneros viven en comunidades para poder programar, trabajar y rezar juntos, y ¿por qué no?, tener tiempo de ocio juntos.

Cuando uno está lejos de su casa, agradece mucho la buena compañía y el trabajo en equipo.

3- Normalmente su trabajo se desarrolla en zonas o lugares pobres

No es una regla fundamental, pero normalmente los misioneros viven en ambientes donde la pobreza es más evidente, ya sea en zonas muy alejadas en la selva, en el desierto o en los alrededores de las grandes ciudades. La pobreza coincide muchas veces, no siempre, con lugares donde la presencia de comunidades cristianas es aún muy débil. Por eso desarrollo humano y cristiano se dan la mano y son un trabajo preferente para los misioneros.

4- Casi siempre su trabajo está fuera de su patria

El misionero siempre sale de su tierra y se va a vivir a otros pueblos y culturas. Por eso tiene que aprender otras lenguas y adaptarse a otras costumbres. Pero también puede suceder que algunos misioneros se tengan que quedar en su propia tierra, especialmente cuando su patria, como puede ser nuestro caso en España, empieza ya a ser tierra de misión; es decir, lugar que necesita ser evangelizado.

5- Pero, ¿dónde trabaja un misionero?

Desde lugares muy remotos hasta universidades, desde escuelas rurales hasta centros de enseñanza, desde misiones en medio de la selva hasta parroquias bien estructuradas, desde pequeños dispensarios hasta hospitales bien equipados, desde sencillos proyectos sociales hasta cooperativas y proyectos de envergadura. Pero una cosa será siempre común en cualquier trabajo misionero: anunciar a Jesús con las palabras y con la propia vida.