¿Y si se pone enfermo el misionero?

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Pues habrá que curarse.
Tendrá que ponerse en manos de quien le pueda ayudar a recuperar su salud.
Los misioneros, dependiendo de la zona del mundo donde viven y trabajan, estarán más expuestos a contraer enfermedades que aquí quizá no estén presentes. Pero ¡no hay que alarmarse!
El misionero como cualquier otra persona puede ponerse enfermo, y tiene los medios para curarse, aunque los que viven en zonas más despobladas lo tienen un poco más difícil. De todas formas, él sabe que es necesario cuidarse, poner los medios y nunca abusar de la salud.

1- Hospitales y dispensarios en misiones

Uno de los trabajos que los misioneros cuidan con mucho interés es la creación de hospitales, maternidades, clínicas y dispensarios. Es precisamente en estas estructuras donde el misionero también puede recibir la atención necesaria en caso de caer enfermo. En algunas zonas son hospitales de referencia y ofrecen una buena calidad sanitaria. Por eso el misionero no dudará de ponerse en manos profesionales locales para que se pueda recuperar.

2- Tener mucho cuidado con la salud

El misionero, como cualquier otra persona, debe cuidar mucho su salud. Es verdad que está más expuesto que otras personas a adquirir enfermedades, sobre todo si vive en zonas de riesgo. Hoy día es mucho más fácil combatir este tipo de enfermedades que hace algunos años. Una de las enfermedades más comunes con la que aprenden a convivir algunos misioneros es la malaria, pero con buenas medicinas y una adecuada y sana alimentación, no representa un problema insuperable.

3- Seguridad Social como cualquier ciudadano

Los misioneros están todos inscritos en la Seguridad Social por lo que cuando vienen a España, están atendidos como cualquier otro ciudadano, gozando de los cuidados y atenciones que se merecen. En otras naciones también podrán disfrutar de los beneficios de las respectivas atenciones de asistencia sanitaria pública.

El misionero como cualquier otra persona puede ponerse enfermo, y tiene los medios para curarse, aunque los que viven en zonas más despobladas lo tienen un poco más difícil.

El problema surge con los misioneros de otros países donde no existe una Seguridad Social que los ampare, entonces nos tenemos que ayudar entre todos para que ningún misionero quede desatendido.

4- Casas para misioneros enfermos

Prácticamente todas las congregaciones religiosas misioneras tienen una casa para el cuidado de los misioneros enfermos y ancianos. Son casas donde los misioneros pueden vivir en comunidad, cuidar su enfermedad y poder vivir serenamente la enfermedad que tienen. Normalmente coincide enfermedad con ancianidad, pero es bien sabido que algunas veces los misioneros jóvenes o de mediana edad, también pueden enfermar. Sea como sea, los misioneros enfermos siempre tendrán un lugar, una casa, una comunidad donde vivir.

5- Botiquín privado

Entre las muchas cosas que un misionero debe siempre tener a mano, es un botiquín, con todas estas cosas que uno sabe que necesitará en momentos concretos de su vida. A parte de las «tiritas» para pequeñas heridas, algún analgésico y pastillas para el dolor de garganta, posiblemente llevará alguna pastilla para sus problemas de digestión, quemaduras en la piel o pastillas para cuidar la hipertensión. En definitiva, cada misionero con su botiquín, pero por encima de todo, ¡hay que cuidarse la salud!