Fábulas del mundo: La abeja y la mariquita

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Moraleja:
La soberbia y la vanidad a veces nos nublan la visión.

Con la primavera recién llegada al jardín, una abeja y una mariquita discutían sobre cuál de ellas era más bella y mejor.
Yo tengo los colores más hermosos, con mis fuertes patas me sujeto en las flores, con mi larga lengua recolecto néctar y gracias a mis alas vuelo más rápido que tú –dijo la abeja–. Buenos argumentos, amiga –contestó la mariquita–. Pero olvidas que yo también tengo bonitos colores, polinizo las flores para que haya más en el jardín y... ¡vuelo más rápido que tú!
Tras una larga discusión, llegaron a la conclusión de que la forma de saber cuál de ellas era la mejor sería disputando una carrera en el jardín.
Y así, sin más, dieron la salida –¡Preparadas, listas, ya!– Volaron veloces de un lado a otro sin dejar de vigilarse ni un segundo. El deseo de ganar a la otra, y presumir después, las motivaba para batir las alas cada vez más rápido, sin fijarse en qué justo delante de ellas había una telaraña esperando a alguna presa despistada.
Las dos estaban tan concentradas en superar a la otra, que cuando se dieron cuenta no podían mover sus alas. Al instante comprendieron que no habían sido sus diferencias las que las habían condenado a caer en la telaraña, sino su soberbia y su ego. Entonces unieron sus manos y sus fuerzas y, de un fuerte tirón desesperado, consiguieron liberarse de la pegajosa trampa.

* Descárgate AQUÍ el dibujo "La abeja y la mariquita" para colorear.