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Texto: Carla Fibla García-Sala

Cuando pensamos en música electrónica nos vienen a la cabeza sonidos metálicos, repetitivos, ritmos fuertes que te invitan a levantarte y ponerte a bailar. A esa mezcla, añadid instrumentos específicos de percusión, melodías pegadizas con las que los DJs africanos hacen sus creaciones cargadas de la imaginación a la que nos tiene acostumbrado el continente.

Aunque la música electrónica empezó a desarrollarse y disfrutarse en África en los años 70 en países como Nigeria, Ghana y Sudáfrica, ha sido la aparición del gqom lo que ha provocado una explosión. Empezamos con esta palabra que cuesta pronunciar porque viene del idioma zulú y corresponde al sonido del tambor o de la percusión. Nació hace diez años entre Durban y Pretoria (Sudáfrica), a partir de la mezcla que hizo un DJ o pinchadiscos. Como muchas de las manifestaciones culturales africanas que os contamos en estas páginas, la situación social y la violencia en algunos suburbios provocó esta reacción. «Con el gqom puedes sentir la difícil historia de Sudáfrica. No es una música alborotadora», explicó uno de los fundadores del grupo Gqom Oh!, Nan Kolé, sobre el movimiento.
Al gpom de Sudáfrica, hay que unir el afrobass (que destaca en Accra, la capital de Ghana), el afrobeat, el afro hiphop, la música electrónica etíope y el kuduro de Angola.
No te asustes porque, aunque parezcan muchos nombres raros, si vas escuchando los QR de los grupos que tienes en estas páginas podrás crearte tu propia opinión sobre la música electroafricana.
Para acertar en las recomendaciones de los grupos y DJs con los que puedes iniciarte en los sonidos eletroafricanos hemos consultado a Vanesa Anaya, de la plataforma cultural Wiriko (www.wiriko.org), quien nos ha recomendado una selección de imprescindibles que son creadores y mezcladores que aprovechan sonidos nuevos para crear otra forma de comunicar la música que escuchan los jóvenes africanos cuando se reúnen en fiestas, en casas o en encuentros improvisadas en la calle.

Empezamos con Batuk, una mezcla instrumental en la que destaca el hiphop. Una de sus últimas canciones reconocidas como lo mejor del afroindie es Dahomey Warrior.
Aero Manyelo es uno de los favoritos de los DJs europeos. Algunos de sus clásicos son Mooki y Mexican Girl. Empezó a producir su música cuando tuvo su primer ordenador, y continuó mientras estudiaba ingeniería de sonido. Se specializó en música house y trabajó tanto con músicos sudafricanos como de frontera. Manyelo creció escuchando el jazz que le ponía su padre.
DJ Lag, conocido como el «Príncipe del gqom», fue el que llevó estos sonidos potentes a la escena internacional. Lwazi Asanda Gwala, su nombre original, nació en Durban y es una de las principales figuras de este subgénero del house. Como curiosidad, empezó a hacer carrera en el mundo de la música poniendo banda sonora a los taxis de la ciudad.

Michael Gafacci es productor, DJ y escribe canciones. Empezó a interesarse por la música en el instituto al que iba en Accra. Es un asiduo de festivales en Ghana y en Europa, y desde que trabajó en un proyecto con el DJ Bbrave no ha parado.
Valdano António Mateus da Silva, alias Dotorado Pro, empezó a crear sus primeros beats o ritmos con solo 11 años. Es un músico angoleño que vive en Portugal y que con African Scream revolucionó el panorama musical de África y las pistas de baile europeas. En muy poco tiempo registró 350.000 reproducciones en Soundcloud, convirtiéndose en una referencia del afrohouse.
El colectivo Kokoko! nació en la vibrante Kinshasa y comparte en sus creaciones el caos de la ciudad de R.D. de Congo. Defienden el espíritu punk y el DYS («do it yourself» / hazlo tú mismo). Crearon un estudio de grabación casero con colchones, maderas y una mesa de pinpón. También han inventado instrumentos con objetos que encontraron por las calles y son los autores de un sonido que mezcla disco, psicodelia y tradición africana.
Lua Preta es una combinación de Angola y Polonia, un dúo que mezcla la música electrónica moderna con los géneros africanos del continente porque incluyen kuduro, afrohouse y gqom, entre otros.
Moto Kiatu significa en suajili «zapatilla caliente» y Colectivo Jokko, que en wolof significa «conectar», transmiten nuevos sonidos y ritmos procedentes de África. Nacidos en varios puntos de España, han creado espacios en las que se comparte música, baile y cultura africana actualizada.

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