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Texto: Carla Fibla García-Sala

¿Quién cuenta y analiza la evolución de las civilizaciones? ¿A partir de qué objetos y referencias visuales es posible hacerlo? ¿Qué nos enseña la creación de artistas con diferentes vivencias?

Este mes empezamos con muchas preguntas porque en diciembre de 2018 se inauguró un espacio en Dakar en el que podéis encontrar las respuestas. El Museo de las Civilizaciones Negras alberga, por el momento, 500 piezas, la mayoría donadas, pero tiene capacidad para reunir hasta 18.000. Es el lugar en el que el continente africano pretende contarse desde dentro, sin intermediarios, seleccionando las obras que han sido cruciales para el desarrollo de sus pueblos y que siguen teniendo una influencia muy fuerte en la vida cotidiana actual.



Seguro que habéis oído hablar del expolio –el robo– de piezas de arte, utensilios y objetos tradicionales africanos por parte de países europeos y occidentales en general. Pues bien, ya hay algunos países como Francia, con una amplia trayectoria colonizadora en el continente, que se han comprometido a devolver a los africanos lo que les pertenece.
Pero el Museo de las Civilizaciones Negras de Dakar, en Senegal, es algo más, puesto que ha logrado aglutinar el desarrollo de 55 países a partir de la cultura y el arte que quieran compartir. «Hay importantes reliquias africanas que no puedo ver si no viajo al extranjero, pero ahora, con este espacio, podemos pedir recuperarlas, y que los africanos puedan contemplar su historia», comentó el crítico de arte senegalés Amadou Mustafa Dieng, en referencia al 80% de la cultura y herencia africana que se encuentra en museos como el Victoria y Albert de Londres o en el Museo Belga de África (conocido como el Museo Real de África Central).
El edificio, que ocupa una superficie de 14.000 metros cuadrados, ha sido construido en tiempo récord por los chinos, pero los africanos han tenido que esperar más de 50 años para ver el proyecto convertido en una realidad. Porque todo empezó en abril de 1966, cuando el poeta y primer presidente de Senegal, Léopold Sédar Senghor, habló por primera vez en público, durante el Festival Mundial de las Artes Negras, de crear un museo que recogiera la creatividad africana. La idea gustó mucho y fue apoyada por escritores, artistas, músicos e intelectuales de todo el mundo, pero recordad que hace medio siglo había muchos países del continente que estaban comenzando su trayectoria como naciones independientes, y tenían muchos asuntos de los que ocuparse.



El lugar en el que debía construirse el Museo de las Civilizaciones Negras era, sin duda Dakar, porque la capital de Senegal juega desde el siglo pasado un papel muy importante, albergando grandes encuentros artísticos y, desde 1990, celebra cada dos años la Bienal de Arte de Dakar, que se ha convertido en una referencia mundial para los artistas del continente y de la diáspora.
Descolonizar el conocimiento del arte africano es el objetivo principal. «Este museo es la respuesta a la aspiración de los niños y niñas de África, para que comprendan mejor su memoria y otras culturas», explicó Ernesto A. Ramírez, director adjunto de la UNESCO durante la inauguración. Es importante quién cuenta la historia y desde qué perspectiva se hace, porque las referencias y explicaciones que ofrecen las exposiciones del Museo son autóctonas, africanas.
Su estructura es un homenaje a las cabañas tradicionales impluvium, típicas de la región de Casamance (sur de Senegal), o de zonas de Zimbabue, por lo que tiene una planta redonda. A partir de ahí, se desarrolla en cuatro plantas.



La temática recogida va desde la historia precolonial a las religiones monoteístas más influyentes en el continente o la esclavitud..., dedicando la parte superior al arte contemporáneo, lo más actual, que irá variando en exposiciones temporales. En una exposición titulada «Memoria en movimiento» también están representadas las poblaciones negras de Haití, Brasil o Cuba, por el elevado número de africanos en la diáspora que acogen.
El Museo de las Civilizaciones Negras acoge las raíces del continente, la prueba de que en África está el origen de la Humanidad. Hay paneles con las complejas operaciones matemáticas que se realizaban en el antiguo Egipto, muestras de arte rupestre, las columnatas y pilares que inspiraron a las civilizaciones griegas o romanas, el relato de los viajes, recorridos migratorios que se realizaban desde el continente africano y que fueron el origen de la riqueza y diversidad por la mezcla de culturas. Máscaras subsaharianas, estatuas dedicadas a los dioses egipcios, versos del Corán caligrafiados sobre paneles...
¡Ya tienes otro motivo para visitar Dakar cuando seas mayor!

PODRÁS ENCONTRAR

- Hueso de ishango, la primera calculadora del mundo. Grabada hace 20.000 años en un peroné de babuino.

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- Estatuillas de la civilización de nok (Nigeria).

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- Trajes llenos de amuletos de los cazadores dozo de Malí.

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- Espada y otros objetos que pertenecieron a el Hadji Omar Tall, un influyente líder religioso y guerrero del siglo XIX.

- Fotografías de Laeïla Adjovi.

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- Esculturas de Ndary Lo.

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- Homenaje fotográfico a mujeres africanas de las diáspora como Njunga Mbandi, Rosa Parks o Assata Shaku.

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- Gigantesco Baobab de hierro esculpido por el artista haitiano Édouard Duval-Carrié.