¡Llega el DOMUND!

Por P. Enrique Bayo | Ilustraciones: Bayomata

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REFLEXIONA

Jesús vino al mundo para mostrarnos el Amor infinito de Dios y los misioneros somos continuadores de esta ‘Misión’: «Paz con vosotros, igual que el Padre me ha enviado a mí, os envío yo también a vosotros...» (Jn 20,21). ¿Qué crees que significa continuar hoy la ‘Misión’ de Jesús en nuestro mundo? ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo tenemos que actuar?

ACTÚA

Un gesto muy concreto que puedes hacer el domingo 18 de octubre, día del DOMUND, es colaborar en la colecta solidaria que se organiza. No con lo que ‘te sobra’, lo bonito sería privarte de algo para ofrecer su valor en esta colecta universal.

El 18 de octubre se celebra el Domingo Mundial de las Misiones, que en España conocemos con el nombre de DOMUND. Este día, la Misión y los misioneros ocupan el centro de la vida de la Iglesia en todo el mundo.

El DOMUND forma parte de los buenos recuerdos de mi niñez. Aunque estudié en una escuela pública, era habitual que en octubre nos hablaran de las misiones e incluso una vez vino a visitarnos un misionero que vivía en África. Nos dijo que el amor por Jesús era el motor de su vida y nos contó algunas anécdotas de sus viajes por África y de las serpientes que encontraba por los caminos. Lo veíamos como si fuera un ‘héroe y aventurero’ porque compartía su vida con personas de una cultura muy diferente y hablaba lenguas muy raras. Por aquel entonces, yo no sospechaba que también sería misionero en África.
En la parroquia nos invitaban a colaborar en la colecta del DOMUND. Los voluntarios nos distribuíamos por parejas y si éramos muchos por tríos, pero jamás solos, y luego nos daban unas huchas y pegatinas con objeto de salir a las calles solicitando dinero para las misiones. Había huchas naranjas y otras redondas y azules que representaban la bola del mundo, pero todas llevaban un precinto para que no se pudieran abrir sin que se notara, aunque creo que a nadie se le hubiera ocurrido sustraer dinero de una causa tan solidaria.

Buscadores de generosidad
El sábado por la tarde y el domingo por la mañana pateábamos la ciudad en busca de personas generosas. Y las encontrábamos. Las abordábamos en cualquier lugar: a la salida de las tiendas, en los paseos y jardines o mientras esperaban a que se pusiera verde el semáforo de peatones. Nos acercábamos con la sonrisa en los labios y uno de nosotros decía mecánicamente: «¿Quiere usted colaborar con el DOMUND?».

Nos acercábamos con la sonrisa en los labios y uno de nosotros decía mecánicamente: «¿Quiere usted colaborar con el DOMUND?»

El que llevaba la hucha la aproximaba lo máximo posible esperando una respuesta favorable. Había unos segundos de incertidumbre. Si la persona sacaba su monedita y la depositaba en la hucha, inmediatamente le pegábamos en la solapa una pequeña pegatina con el nombre del DOMUND. Si nos daba un billete de 100 pesetas, (unos 0,60 euros) lanzábamos espontáneamente un clamor de alegría. Solía ocurrir que parábamos a personas que se señalaban la pegatina para justificar que ya habían colaborado.
Comprendíamos que algún grupo se nos había adelantado, y es que la competencia entre nosotros era terrible. Todos queríamos ganar y hasta alardeábamos delante de otros grupos de niños del peso considerable de nuestra hucha o del número de billetes que nos habían dado. Éramos niños y no nos dábamos cuenta de que todos trabajábamos para la misma causa en la que no había ni ganadores ni perdedores.

DOMUND en África
Cuando me tocó vivir mi primer DOMUND en África, descubrí con alegría que también allí existía la misma colecta solidaria y que la gente, incluso los más pobres, eran muy generosos a la hora de colaborar. Descubrí también el significado profundo de una colecta mundial como símbolo de unidad que hace que nos sintamos todos y todas miembros de la única familia humana. Lo recaudado en todos los países del mundo es enviado a Roma, desde donde se distribuye sabiamente en función de las necesidades de cada Iglesia. Por eso, en mis años como misionero en África, y también ahora en España, siempre me ha gustado colaborar con la campaña del DOMUND: visitar colegios, distribuir carteles, animar a grupos de jóvenes o de adultos, escribir artículos, etc. Este año, a pesar del coronavirus, encontraré la manera de seguir haciéndolo.