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Texto: Carla Fibla García-Sala

Binti es una niña extrovertida y observadora. Vive en Bélgica con su padre, de origen congoleño, y es la protagonista de una película que no deja a nadie indiferente.

La directora Frederike Migom quería contar a través de los ojos de una niña de 12 años las dificultades a las que se enfrenta su padre para llevar una vida normal por no tener el permiso de residencia, y las situaciones de racismo cotidiano que, a menudo, pasan desapercibidas para los ojos de los blancos.
Lo ha hecho tan bien que el European Children´s Film Festival la ha elegido como la mejor película de ficción para niños y niñas de 2019. También fue nominada en los Premios Magritte de Bruselas, y recibió muy buenas críticas en la última edición del Sundance Film Festival, que se celebra en Nueva York.
Binti tiene un canal de vídeos en los que da consejos, cuenta lo que va descubriendo en su día a día y que acaba usando para una gran causa junto a una persona que conoce de repente. Quiere ser una vlogger famosa, seguir los pasos de la presentadora belga Tatyana Beloy (que existe en la vida real y en la película se interpreta a sí misma) y cree estar consiguiéndolo cuando llega a mil seguidores.

Algo inesperado

Pero justo en el momento en el que está disfrutando de ese éxito, pensando en nuevos vídeos, la policía irrumpe en la casa que comparten con otras familias en la misma situación que ellos, viviendo como okupas (sin pagar alquiler ni facturas), y se ven obligados a huir. La actriz Bebel Tshiani Baloji actúa junto al que es su padre dentro y fuera de la pantalla, el rapero y poeta Baloji, que nació en Lubumbashi (República Democrática de Congo) y que, como le ocurre a Binti en la película, también creció en Bélgica. En la huida son acogidos por una familia belga en la que Elías lo está pasando regular, porque sus padres han decidido separarse, y pasa la mayor parte del tiempo en su cabaña del árbol, desde donde dirige una campaña para salvar al okapi, un mamífero de la familia de las jirafas.
En sus vídeos, Binti se relaciona con sus seguidores como si fuera una niña más de 12 años que vive en Bélgica, pero la realidad es otra. Jovial, el padre de Binti, intenta que ella no se enfrente todavía a las dificultades que viven las personas migrantes sin documentación en Europa, buscándose la vida para que ella vaya al colegio y crezca feliz. Pero el irremediable cambio de casa y la vida junto a una familia europea obligan a Binti a salir de la burbuja.
Y así se crea una situación en la que un niño blanco, Elías, defiende a una especie animal de RDC, el país de origen de un hombre negro, Jovial, que ayuda a la madre de Elías en su trabajo usando la lengua que le impusieron los colonizadores belgas de pequeño. Una película con muchos mensajes ocultos que te ayudará a entender y ser más sensible a la situación de algunas personas migrantes con las que convivimos.