Fábulas del mundo: El oso y los caracoles

Texto e ilustraciones Fernando Noriega

Más fábulas AQUÍ.

MORALEJA:

Ayuda siempre a quien lo precise, también tú puedes necesitar auxilio alguna vez. Lo importante no es cuánto puedes ayudar, si no tus ganas de hacerlo.

Había una vez un oso gruñón que vivía en lo más profundo del bosque. Una lluviosa tarde, en su sendero favorito, se topó con un caracol. A punto estuvo de pisarlo, es más, se quedó mirándolo fijamente con la idea de aplastarlo, pero el caracol asomó sus cuernos, le suplicó que no lo hiciera y le prometió que si le dejaba marchar le ayudaría cuando lo necesitara. Al oso le hizo mucha gracia —¡Ja, Ja, Ja! ¿Cuándo voy a necesitar yo la ayuda de un minúsculo caracol? ¡Ja, Ja, Ja!
Tanta gracia le hizo que despertó su compasión y le dejó irse.
Unos meses después, en plena época de lluvias, el oso quedó atrapado por el barro en un profundo charco. Luchaba por escapar de esa húmeda y pegajosa trampa, pero todo esfuerzo resultaba inútil. De pronto apareció el caracol, acostumbrado a esos terrenos tan húmedos, y le dijo:
–Hoy pagaré mi deuda contigo.
Acto seguido aparecieron cientos, miles de caracoles por todas partes. Se sumergieron en el charco y poco a poco, muy despacio, fueron empujando al oso hasta sacarlo de la que parecía una trampa mortal.
El empapado y agotado oso se sintió muy agradecido, los caracoles le habían salvado la vida. Desde entonces su carácter cambió y protegió a todos los caracoles que se cruzaban en su camino.

Encontrarás un divertido pasatiempos sobre esta fábula en la sección de Juegos de la web ¡Diviértete!