Noche de Pascua en Saint Mbaga

Por P. Enrique Bayo | Ilustraciones: Bayomata

Más artículos AQUÍ.

REFLEXIONA

¿Has recibido el bautismo? ¿Qué significa para ti este sacramento? Para la Iglesia es el fundamento de toda vida cristiana. Ser bautizado significa ser miembro de Cristo y partícipe de su misión.


ACTÚA

Si estás bautizado recuerda que estás llamado a vivir y actuar siempre con alegría porque «cuando se cree en la resurrección, no tiene sentido estar triste».

El día 4 de este mes de abril celebramos la fiesta más importante para los cristianos: la Pascua. Jesús ha resucitado, ha vencido a la muerte y se abre delante de nosotros un infinito horizonte de esperanza. Hoy os hablaré de mi única Pascua como diácono.

En enero de 2001 fui ordenado diácono en Kinshasa (República Democrática de Congo) junto a otros nueve compañeros. Alguno tal vez se pregunte qué es eso de diácono. La palabra viene del griego diakonos y significa «servidor». En la Iglesia católica, un diácono es aquel que ha recibido el primer grado del sacramento del orden; el segundo grado es el sacerdocio y el tercer grado el obispo. Cuando recibes la ordenación de diácono ya eres un clérigo, un eclesiástico, y de manera ordinaria puedes proclamar el Evangelio y predicar en las eucaristías y también celebrar el sacramento del bautismo. Digamos que en el periodo de diaconado te preparas durante un tiempo para ir habituándote al servicio propio del sacerdote, aunque también existen en la Iglesia los llamados diáconos permanentes que no se ordenan sacerdotes.
Yo fui diácono durante nueve meses hasta mi ordenación sacerdotal, en septiembre de 2001, así que viví en Kinshasa mi primera y única Pascua como diácono. En aquel entonces hacía mi servicio misionero todos los fines de semana en la parroquia comboniana de Saint Mbaga, situada en el barrio de Kimbanseke de la capital congoleña. En Kinshasa se cuida mucho la liturgia, sobre todo si se trata de grandes celebraciones como la Pascua, y cada uno tiene que prepararse muy bien según su rol. Los lectores se reúnen para preparar juntos las muchas lecturas que se proclaman durante la Vigilia pascual; los coristas pasan semanas enteras ensayando los cantos y los bailes, al igual que los monaguillos, que también danzan en determinados momentos de la celebración. Por supuesto, los ministros ordenados también nos preparamos.
Durante la Vigilia pascual, la gran fiesta litúrgica de los cristianos durante la noche de la Pascua, el diácono proclama el pregón pascual, un largo texto que anuncia con alegría la resurrección de Jesús, y que en Kinshasa siempre es cantado.

«Vas a bautizar a los jóvenes en la noche de Pascua. Se me iluminó el rostro de alegría», me dijo el P. Bepi. Era mi primer ‘servicio’ como diácono.

Esa noche santa, el Evangelio en las parroquias también es cantado por el diácono o el sacerdote. Yo soy un desastre total para el canto así que supe enseguida que no podría hacerlo. Tampoco me atrevía con la predicación, porque aunque entendía más o menos la lengua lingala y podía conversar, imposible hablar durante 30 minutos seguidos, que es lo mínimo que duran las homilías en Kinshasa. Así que me resigné humildemente a mi inutilidad.
El P. Bepi Simoni, tristemente fallecido el año pasado por coronavirus en Milán (Italia), era el párroco de Saint Mbaga. Se acercó y me dijo: «Tú vas a bautizar a los jóvenes en la noche de Pascua». Se me iluminó el rostro de alegría. Eran 45 chicos y chicas adolescentes y una señora anciana. Durante los meses previos a la Pascua, solía asistir a los grupos de catequesis de aquellos jóvenes y les decía: «En Pascua tendré el honor de bautizaros». También pedí permiso para hacerles un regalo y compré 46 biblias en lingala con un dinero que me enviaron desde España y les regalé una biblia a cada uno.

Noche de Pascua
Llegó la noche de Pascua y entramos con el cirio pascual en la mano en la enorme iglesia rectangular de Saint Mbaga, repleta de gente y con las luces apagadas. Solo el cirio pascual, que representa a Cristo resucitado, iluminaba la iglesia. Se proclamaron las lecturas, cantaron el pregón pascual y proclamaron el Evangelio de la alegre noticia de la resurrección. Después de la homilía del P. Bepi fue mi turno. Por primera vez en mi vida iba a administrar el sacramento del bautismo y hasta el día de hoy, nunca he bautizado a tantas personas en una sola celebración. Los jóvenes venían vestidos de blanco, muy repeinados, sobre todo las chicas, y sonrientes. Repetí 46 veces la fórmula bautismal: Nakobatisa yo o nkombo ya Tata, mpe ya Mwana mpe ya Elimo Santu (Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo). Me senté con el brazo cansado pero muy feliz.