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Texto: Sebastián Ruiz-Cabrera

El pasado mes de abril, 22 momias reales (18 reyes y 4 reinas) de hace 3.000 años fueron trasladadas en carrozas al nuevo Museo Nacional de la Civilización Egipcia en un espectáculo conocido como «El desfile dorado de los faraones».

Hay un puntito de miedo. Seguro que habréis visto alguna vez en la televisión alguna película donde aparecen momias o, incluso, las habéis estudiado. En el Antiguo Egipto, existía la creencia de que el cuerpo debía permanecer intacto para albergar el alma en la vida eterna, así que el proceso de embalsamamiento (¡que duraba unos 70 días!) era una mezcla de un rito sagrado y un procedimiento médico. Por este motivo, cuando se descubrieron las primeras momias se pudieron analizar muchos aspectos sobre la comida o los hábitos de salud debido al fantástico estado de conservación… hace 3.000 años.

Sí, sí, hace muchísimo tiempo de esto, tanto como años tienen las famosas pirámides que cada año visitan millones de turistas. Y justo por este motivo, para que después de la pandemia vuelvan los autobuses con extranjeros que quieren tener su foto con las momias, el Gobierno de Egipto organizó el pasado mes de abril un desfile de gala con cañonazos, música, luces y unas carrozas despampanantes con algunas de las personalidades más importantes de la historia antigua del país. ¡Qué increíble! Ahora solo tenéis que cerrar los ojos e imaginaros cómo era la vida entonces… O quizás no. Porque con los descubrimientos arqueológicos hoy sabemos mucho sobre la vida de estas familias reales.

¿Habéis visto la película El príncipe de Egipto? Pues entre las celebridades reales que desfilaron el pasado abril a lo largo de los siete kilómetros que separaban los dos museos, se encontraba Ramsés II —a menudo llamado «el Grande»— y representado como el faraón mencionado en el libro bíblico del Éxodo que gobernó durante 67 años. Exacto, es el faraón envidioso que aparece en la cinta de Disney.

También recorrió las calles de El Cairo la inigualable Hatshepsut, una de las pocas mujeres faraonas del antiguo Egipto que ha pasado a los libros de texto por ser una gran lideresa y constructora. Durante sus 21 años de reinado, sin embargo, tuvo que hacer frente a una sociedad que no estaba acostumbrada a que los hombres no estuvieran en el poder. Así que la estrategia que siguió fue esta: para que la gente la aceptara, comenzó a vestirse como un faraón. Incluso llevaba una barba falsa, según apuntan algunos investigadores. Afortunadamente, hoy día las mujeres no tienen que disfrazarse para gobernar, pero todavía se enfrentan a muchas desigualdades.

Lo que ha quedado claro con este desfile es que a nadie se le escapa que Egipto tiene una riquísima historia y patrimonio. Fue un enclave para viajeros y comerciantes, además de cuna de importantes descubrimientos científicos y avances políticos, que situaron al norte de África como el centro de mundo. Y si, como imagino, no pudisteis asistir al evento del pasado abril para ver las 22 momias, no os preocupéis: todas están expuestas en el nuevo Museo Nacional de la Civilización Egipcia que pretende situar al país en el lugar de la historia que le corresponde. ¡Hasta el próximo mes amigos!