Grupo KA

Por P. Enrique Bayo | Ilustraciones: Bayomata

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REFLEXIONA

Si lees el texto de Lc 2, 41-52 verás cómo Jesús encontró en María y en José a los yayás que le ayudaron a crecer en sabiduría. Todos necesitamos ayuda cuando somos pequeños para ir, poco a poco, haciéndonos responsables.


ACTÚA

¿Formas parte de algún grupo o asociación infantil? ¿Sí? Pues participa con ilusión y regularidad. ¿No? Pues dile a tus padres o tutores que te apunten en algún grupo o asociación que te guste.

En 2006 me destinaron como misionero a la parroquia de Santa Ana en Isiro, al norte de R. D. de Congo, donde fui mapera del grupo KA. ¿Qué es eso de mapera y de grupo KA? Os lo cuento en el texto.

En África hay muchos, muchísimos niños y niñas. Para que os hagáis una idea, en R. D. de Congo, el país donde yo vivía, el 40% de la población tiene menos de 14 años, así que ¡imaginaos!, niños y niñas por todas partes. Como la mayoría de los congoleños son cristianos, también los niños abundan en las parroquias y, para acompañarlos espiritualmente, durante los años 80 se fundó en el país el grupo KA, destinado a niños y niñas de entre 9 y 14 años. Sus siglas se corresponden con las iniciales de los nombres de dos jóvenes santos africanos: san Kizito, el más joven de los mártires de Uganda, y la beata Anuarite, una joven religiosa congoleña martirizada por negarse a ser abusada sexualmente. En honor a estos dos testigos africanos de la fe, los niños del grupo KA se llaman kizitos y las niñas anuarites. Cuando se saludan, uno dice «Salamu» y el otro contesta «Amani», palabras que significan «paz».
Los grupos KA y Bilenge ya Mwinda –de este último os hablaré en el próximo número– fueron creados por cristianos congoleños y están inspirados en el proceso iniciático de las culturas africanas, cuyo objetivo es ayudar a los niños y niñas para que vayan adquiriendo conocimientos y sabiduría y, tras superar determinadas pruebas, se conviertan en jóvenes y adultos responsables y útiles para la sociedad.
Siguiendo este modelo de iniciación africana, en el grupo KA los kizitos y las anuarites siguen una formación de cuatro años que se llaman «viajes». Cada uno de ellos está compuesto por 30 lecciones de formación, no solo religiosa y espiritual, sino también moral y cívica. Pero no todo es formación, se organizan excursiones y juegos, y todo se acompaña de cantos y bailes al ritmo de los tambores, algo que entusiasma a los congoleños.

Los kizitos y anuarites realizan su promesa al término de su primer viaje, es decir, después de un año de formación.

En todo momento los kizitos y las anuarites son acompañados por los yayás, jóvenes de entre 15 y 22 años, que también siguieron el proceso formativo y que ahora enseñan a sus hermanos más pequeños. Es precioso. Yo disfruté mucho como mapera, que es el nombre que reciben los sacerdotes que acompañan al grupo.
Al término de cada viaje, los kizitos y anuarites, si se considera que han asimilado bien las lecciones, pasan a la siguiente etapa o viaje.
Promesa
El momento más importante de la vida del grupo KA es la promesa, que se celebra al término del primer viaje, es decir, después de un año de formación. Este rito se realiza siempre en el marco de una eucaristía presidida por el mapera.
Es bonito ver a los kizitos y las anuarites en círculo y con la mano levantada en torno a un fuego que se enciende en medio de la iglesia. Todos a coro pronuncian la promesa en lengua lingala que os traduzco ahora: «Con la ayuda de Dios, de san Kizito y de la beata Anuarite, acepto servir a Dios, a la Iglesia y a mi país, Congo; acepto amar a todo el mundo, obedecer a mis padres y ser un auténtico kizito (o anuarite) a través de la oración, el coraje, la obediencia, la verdad, el amor y la castidad». Y todo el mundo aplaude mientras los yayás colocan un pañuelo rojo al cuello de cada kizito y anuarite, símbolo de la promesa que acaban de realizar.
A continuación y dentro de la misma eucaristía, a aquellos que han terminado su iniciación completa se les canta el himno del grupo como despedida. Algunos pasan a ser yayás, y todos son invitados a continuar su formación en el grupo Bilenge ya Mwinda. Es un rito precioso en el que no faltan las lloreras que la emoción del momento provoca, y que es el mejor signo de lo mucho que han disfrutado como kizitos y anuarites del grupo KA.