Erre que erre

Ilustración: Fernando Noriega
Texto: Anthony de Mello (El canto de la rana)

Bajaba por la calle un borracho con las orejas en carne viva. Se encontró con un amigo y este le preguntó qué le había pasado.

—A mi mujer se le ocurrió dejar la plancha encendida y cuando sonó el teléfono cogí la plancha por equivocación.

—Ya veo, ya… pero, ¿y la otra oreja?

—¡El muy imbécil volvió a llamar!

Para no cometer los mismos errores una y otra vez la solución está en poner atención a lo que hacemos, decimos o pensamos.

También puede interesarte

Enciende la llama

Cada noviembre, Manos Unidas nos propone encender una llama para seguir alumbrando compromiso y esperanza en la lucha contra la pobreza, labor que realiza Manos Unidas desde hace 63 años.  En esta 11 edición han recibido 2.200 fotos de 39 países