Miriam Makeba

La voz de África

Texto: África González
Ilustración: Eduardo Bastos

Conocida también como Mamá África, Miriam Makeba fue la primera artista africana en popularizar los ritmos continentales por todo el mundo a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Con su canción Pata Pata puso a bailar a varias generaciones del mundo entero. Pero, además de ser una cantante excepcional, Miriam Makeba fue también altavoz de la población negra sudafricana. Su compromiso político la llevó a denunciar las injusticias del apartheid, el régimen supremacista que imperó en Sudáfrica hasta el año 1994. 

Nacida en 1932 en Sophiatown, un suburbio de Johannesburgo (Sudáfrica), pronto comenzó a cantar en los coros de la iglesia y a animar con su voz bodas y celebraciones. En 1954, con apenas 22 años, comenzó a suscitar el interés del público como vocalista del grupo The Manhattan Brothers. Después crearía su propio grupo, Skylarks, integrado exclusivamente por mujeres. En 1959 se convirtió en la figura principal en el musical de jazz King Kong, sobre la vida del boxeador Ezekiel Dhlamini. El éxito fue rotundo en Sudáfrica y más de 200.000 personas vieron el espectáculo. Dos años después, el espectáculo llegó al West End de Londres. 

Ese mismo año, Makeba apareció en la película Come back Africa, a través de la que se pretendía luchar contra el sistema racista del apartheid, interpretación por la que obtuvo un premio en el Festival de Cine de Venecia. La vida de Miriam Makeba no puede entenderse sin aludir a su compromiso en la lucha por los derechos civiles de los sudafricanos, en aquel momento bajo el yugo del apartheid. En 1963 denunció esta realidad en  Naciones Unidas, lo que provocó que el Gobierno de su país le retirara el pasaporte y la ciudadanía sudafricana, además de prohibir todos sus discos. Estuvo exiliada durante casi 30 años en Estados Unidos y Guinea. Volvió a su país después de la excarcelación de Mandela. Durante esas tres décadas, además de denunciar los rigores del régimen racista sudafricano, Makeba se dedicó a cantar por todo el mundo junto a artistas como Harry Belafonte, Paul Simon, o su marido, Hugh Masekela. 

Sin redes sociales a la vista, las noticias llegaban por teletipo a las redacciones de los medios de comunicación y las emisoras de radio eran las encargadas de difundir y popularizar las canciones de moda. Es lo que ocurrió con su famosa Pata Pata. Con un ritmo pegadizo, mezcla de jazz y música popular sudafricana, la canción se convirtió en un éxito en todo el continente, en un momento, el bum de las independencias, en el que África se desprendía de la tutela de las potencias coloniales. El tema, con el que lograría un Grammy, alcanzó una gran repercusión también en el mercado musical estadounidense. 

Inspirada en una danza muy extendida en Johannesburgo, Pata Pata está considerada como una de los mejores canciones de los últimos 60 años. Aquí en España, el grupo Cantajuegos versionó el tema para divertir a los más pequeños.

Con 73 años, Makeba hizo una gira de despedida que la llevó durante todo 2006 por 52 países, entre ellos Estados Unidos, Brasil, Alemania y España. También cantó ante el papa Benedicto XVI.

En 2001 recibió el Premio de la Paz Otto Hahn, otorgado por la Asociación Alemana de la ONU, y en 2002 el Polar Music Prize, de la Real Academia Sueca de Música.

Makeba mantuvo el idilio con la música hasta el último día de su vida. El 10 de noviembre de 2008 falleció en la localidad italiana de Castel Volturno pocas horas después de participar en un concierto contra el racismo. Fue enterrada en su Sudáfrica natal. 

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