Sauti Za Busara (más que un festival)

Texto: Sebastián Ruiz-Cabrera

El festival de la isla tanzana de Zanzíbar cumple 20 años celebrando la cultura suajili en uno de los lugares más preciosos de toda África del Este.


Seguramente que cuando pensáis en una isla paradisíaca la imagen que se os viene a la cabeza sea un lugar con palmeras, arenas blancas y gente amable que os explica historias de piratas. Bueno, a ver, ya os digo que eso no siempre es así, pero en el caso de la isla de Zanzíbar esta idea de paraíso se cumple casi a la perfección. Es tan así que la UNESCO (una organización de la ONU encargada de cuidar las diferentes culturas del mundo) en el año 2000 declaró la ciudad de piedra de Zanzíbar Patrimonio Cultural de la Humanidad. Este reconocimiento del que gozan la catedral de Burgos o la de Sevilla, por ejemplo, quiere decir que son construcciones o lugares que toda la humanidad tiene que proteger, pero también, admirar porque conservan la tradición histórica del lugar.

Pues aquí es donde hace 20 años comenzaba el Sauti Za Busara, uno de los festivales culturales más impresionantes de toda África. Durante un fin de semana los habitantes de Zanzíbar pueden disfrutar de pasacalles, talleres de baile y, sobre todo, de conciertos con los principales músicos del continente. Os estaréis preguntando que todo esto estará pensado para las pocas personas que dispongan de los recursos económicos suficientes, pero, todo lo contrario: el Gobierno y los organismos facilitan que nadie en la isla se quede sin poder disfrutar del Sauti Za Busara.

La imagen de zancudos por la parte vieja de la ciudad, donde las casas son de piedra y las puertas fabricadas con madera tallada minuciosamente por artesanos locales, o mujeres que bailan con paraguas anunciando el inicio del festival son algunas de las actividades increíbles que se pueden disfrutar. 

En las escuelas los niños y niñas preparan bailes y los artistas del país ensayan delante de la sede oficial, una antigua prisión que se engalana con banderas y tiendas con productos hechos a mano. Esta es la razón por la que cada febrero este encuentro es objeto de especial atención.

Quizás uno de los elementos más importantes es justamente la promoción de otros estilos de músicas que no aparecen con frecuencia en los medios de comunicación. Porque no os penséis que los amigos y amigas de Tanzania no saben quién es Justin Bieber o Rosalía, ya que sus canciones son tan internacionales que arrasan por todo el mundo. El problema a veces es que estos artistas de Europa o Estados Unidos son más conocidos por los adolescentes de África que los propios músicos nacionales. Así que nada, aguiluchos, desde estas páginas felicitamos a los organizadores del Sauti Za Busaraque tienen como lema para conmemorar sus 20 años una frase preciosa: «Nuestra riqueza está en nuestra diversidad».

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